Ocio para peques

Una guía para padres inquietos

Carta a la niña que hay en mí

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¡Hola!

Hace mucho tiempo que no hablamos, que no jugamos y espero que me perdones por esa distancia de segundos, horas, océanos y vientos. Me pregunto muchas veces a lo largo de cada día, dónde estás y en qué momento desapareciste sin que me diera cuenta. Quizás fue la primera vez que fui consciente de que las personas que quiero pueden desaparecer o morir. Quizás fue cuando me di cuenta de que yo misma me impido soñar y me clavo (con unos clavos muy largos) los pies en la tierra.

Necesito que me cojas de la mano, demos un paseo descalzas por un parque florido y arbolado, no importa que haga frío y sintamos el cosquilleo de la hierba bajo nuestros pies, las arrugas de los troncos de un pino rozando las yemas de nuestros dedos, el olor a tierra mojada, el frio del viento con el sol en nuestros rostros.

niña hierba

Me gustaría levantarme un día, decir que no voy al cole y quedarme en casa para dibujar dragones en las paredes y escribir cuentos por detrás de las puertas de las habitaciones. Necesito que vayamos a comprar gominolas y nos las comamos hasta que nos duela la tripa, tiradas en el suelo del salón mirando al techo e imaginando formas con las manos y una luz. Quiero dormirme y que alguien me arrope y me traiga un vaso de agua si tengo sed y despertarme simplemente con la luz de la mañana.

Quiero decir siempre lo que pienso, sin importarme lo que piensen los demás, dar abrazos y besos sin parar y decir “te quiero” sin pensar en los “Cómo”, “Por qué” o “Para qué”. 

¿Y si nos metemos en una bañera repleta de agua y espuma y chapoteamos mucho, hasta que el agua se salga fuera y la espuma dibuje bordados blancos en el suelo? Nos quedaríamos hasta que nuestros dedos se arruguen y se pongan blancos.

También podemos ir un día a la playa y rebozarnos en la arena para convertirnos en dos croquetas humanas, marrones, con ojos, cabeza, piernas y brazos, completamente ásperas. Luego haríamos un agujero gigante en la orilla rodeado de un castillo de churretes de arena.

niña cubierta de arena

Quiero entrar en un supermercado y tocar todo, absolutamente todo, comerme una tableta de chocolate, una manzana, cambiar las cosas de sitio y llenar el carro de mil cosas apetecibles e innecesarias y llevármelas a casa.

Y quiero que cada día te acerques a mi oído y me recuerdes en un susurro que estás ahí, que siempre lo estarás y que podemos jugar cuando queramos, besar cuando queramos, hacer castillos de arena cuando queramos y que es posible hacer realidad los sueños.

Artículo de nuestra colaboradora 

ARANTXA

   Aránzazu Alvaro, 

   escritora 

 

 https://www.linkedin.com/in/aranzazualvaro

 

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